Alitas crujientes con pimentón
La clave está en secar muy bien la piel y en no amontonar: así la piel se dora en lugar de cocerse al vapor.
RECETAS
Recetas originales redactadas para este sitio, con cantidades, tiempos por pasos y la comprobación del punto en cada caso. Todas incluyen su temperatura interna de seguridad cuando corresponde.
La clave está en secar muy bien la piel y en no amontonar: así la piel se dora en lugar de cocerse al vapor.
Ocho minutos bastan para un lomo de 2–3 cm. El salmón pasa de jugoso a seco muy rápido, así que conviene empezar por el tiempo corto.
El truco no es la especia, es el secado: si queda humedad en la piel del garbanzo, se cuece de nuevo y sale blando.
Las verduras sueltan agua: la cesta no puede ir llena y conviene cortarlas de tamaño parecido para que se hagan a la vez.
El remojo corto y el secado posterior marcan la diferencia: sin almidón suelto, los gajos quedan crujientes en vez de gomosos.
La berenjena es esponjosa: si no se sala antes, absorbe todo el aceite. Salarla 15 minutos y secarla es lo que permite cocinarla crujiente.
En trozos pequeños y bien aceitados, la coliflor queda tostada por las puntas sin perder el tronco tierno.
Igualar el grosor es lo que evita el problema clásico: puntas secas con el centro aún crudo.
Las gambas se hacen en minutos y se pasan en segundos: la señal es la forma de C, nunca el color oscuro.
Prensar el tofu y secarlo es el 80 % del resultado: sin agua, hay costra; con agua, se cuece.
El boniato es más denso que la patata y suelta azúcar: necesita cortes gruesos y una temperatura que no queme la superficie.
Cortada en gajos gruesos y sin azúcar añadido al principio, la manzana queda tierna sin convertirse en puré.